Sobre nosotros no pasó el tiempo mítico de los héroes,
no brotó la eterna juventud de una fuente de elixir,
pasó lo impensable, lo inusual y el día a día,
llegó también la madurez a la que obliga el futuro incierto
y las más pesadas esperanzas quedaron rezagadas
y, así, cada mañana ha despertado algo más clara y real,
y a la luz del caer de la tarde, lo que queda de ti, eres tú.
Las constelaciones no se alinearon para señalarnos,
nosotros nos intuimos tras la forma de las palabras.
Digámoslo, el universo ha puesto realmente poco de su parte,
de nuestra cuenta vinieron todas las comprensiones
y las grietas, una a una, recompuestas con nuestras manos.
Así se sucedieron descubrimientos y reconocimientos
que ensancharon el paisaje que transitas,
amplio como el cielo que sobrevuelo cada noche,
y hoy, los ensueños, ya convertidos en recuerdos,
son hojas caídas que alfombran de dorado el bosque,
donde sé, sin vanidad, que mi amor por ti habitará inmortal.
Foto Jose García