El rey Ali Mardan salió de caza dirigiéndose a un bosque sobre el lago Dal, que se encuentra entre las montañas y la ciudad real de Srinagar, en Cachemir. Allí encontró bajo un árbol a una doncella, bella como una flor, llorando. El rey le pregunta quién es y cómo ha llegado a estar sola en el bosque.
“Oh gran rey, soy sierva del emperador de China, y vagando por los jardines del palacio me perdí. No sé qué lejos he ido desde entonces, pero sé que voy a morir de sed y hambre”, contesta ella.
El rey, para que no añore el lugar de donde procede, la acoge en su palacio de verano, construido en los Jardines de Shalimar, la más hermosa obra de todas las levantadas por su predecesor, el emperador Jahangir. La magnífica belleza de sus paseos y el amor que pronto siente por la misteriosa mujer le envuelven hasta olvidarse del mundo.
Un día, el sirviente de un yogui, regresaba del sagrado lago Gangabal, que está junto al pico nevado de Haramukh, uno de los altos del Gran Himalaya, a donde iba cada año a por agua para su maestro. En su camino, pasó junto a los jardines, y quedó tan admirado por las fuentes y las flores que, inconscientemente, saltó la valla para admirar el lugar más de cerca. Tal era la excitación que, al poco tiempo, quedó dormido bajo un árbol.
Así lo encuentra el rey, que se fija en que mantiene algo agarrado en su mano. Sin despertarlo le abre la mano y descubre una pequeña caja. La toma y ve que está rellena con un líquido de olor dulzón. Mientras lo está examinando, el sirviente despierta, dándose cuenta al instante de que la cajita ha cambiado de manos. El rey, entonces, le pregunta por su contenido.
“Oh gran Rey, la caja pertenece a mi maestro, y contiene un bálsamo sagrado lleno de virtudes”, contesta el sirviente. ”Por su poder he sido preservado de cualquier daño, y he podido ir y regresar de Gangbal en muy poco tiempo. Mi maestro requiere conservar siempre alguna cantidad de este sagrado fluido”.
El rey le pide que le explique quién es su maestro y, tras escucharle, queda convencido de que el yogui es un hombre sabio al que desea conocer. Decide asegurarse y le dice al sirviente, “ve con tu maestro y dile que la caja la guarda el rey Ali Mardan hasta que él mismo venga a recogerla”.
El joven, sin la protección de la sustancia sagrada tarda dos años y medio en regresar a su destino. Cuando por fin lo hace y explica lo ocurrido, el yogui, decide ir a buscar el agua del lago Gangabal al palacio. Cuando llega, el rey cumple su promesa de devolverle su propiedad, y le pide que le honre siendo su invitado por un tiempo.
El yogui repara con extrañeza en el color de la piel y la mirada del rey, comprendiendo el motivo al conocer a su amada. Más tarde, busca un apartado a solas con el rey y le advierte, “ella no es una sierva del emperador de China, ¡no es una mujer!”. Ante el asombro de su anfitrión, aclara, “Es una Lamia, la temible serpiente de doscientos años de edad, que tiene el poder de tomar la forma de una mujer. Su esencia es tan poderosa que, si la desconoces, su cercanía puede acabar con la fuerza del más vigoroso, pero también guarda en su interior el elixir más preciado.” Después de discutir largamente el asunto el rey decide que necesita descubrir cuál es la naturaleza verdadera de aquel ser.
Preparan una treta y esa noche ordena que la cena de la doncella se prepare excesivamente salada y especiada, y que los fuegos de la sala se azucen hasta que todos sientan el sofoco de su calor. Pronto, acalorados, todos se retiran a sus habitaciones, pero el rey y el yogui, escondidos, vigilan a la mujer, que bajo la clara luz de una luna llena, toma su forma original de magnífica serpiente y bebe de cada fuente hasta llegar al lago Dal.
Allí se baña durante horas, y durante todo el tiempo él la observa, aún maravillado, pero también descorazonado al comprender que nunca podrán unirse. Finalmente, el rey, dejándose ver, se acerca a ella, que alarmada por la repentina aparición se prepara para defenderse, hasta que él, llanamente, le confiesa su amor.
Cuando están a punto de separar sus caminos de forma definitiva, ella afirma, “sí existe una manera de permanecer juntos”, y a continuación da indicaciones al yogui para que prepare un horno con la aleación de un centenar de metales diferentes.
Finalmente se dirige al rey, “cuando se encienda el horno debes mantenerme dentro hasta poco antes de la primera alborada. Luego deja que se enfríe y entre las cenizas encontrarás una pequeña piedra redondeada. Llévala contigo, es mi auténtica esencia. Los objetos que toques con ella se convertirán en oro, y los seres vivos recobrarán la fuerza vital”.
Ali Mardan así lo hizo, pero después de un tiempo, consciente del valor de la piedra, y ante el temor de que produjera luchas por poseerla, marchó hasta el rio Attock, donde lanzo la piedra mágica para que lleve su poder a todos los seres que se acerquen a sus aguas.

Notas
El cuento es una recreación de una leyenda popular del Punjab, recogida en Tales Of The Punjab, de Flora Annie Steel, 1894.
La única diferencia significativa con del cuento original es que, en el original, la Lamia es engañada para entrar en el horno. Yo he preferido que el amor del rey fuera más auténtico.
Ali Mardan fue un personaje histórico, un gobernador, que no rey, de Cachemir bajo el emperador Shah Jahan, hacia el año 1650 de nuestra era. Es famoso en la India, y uno de los gobernadores del cual se guarda mejor memoria.
También existen el lago sagrado de Gangabal, en el Monte Haramukh (5.143 metros de altura) en Cachemir, y el río Attock o Atak, que no es otro que el Indo, al igual que el emperador Jahangir.
La Lamia es una serpiente de 200 años de edad que puede transformarse en mujer. No solo es conocida en la India, sino también en el Tibet y en Asia Central, así como en la Europa medieval. R. C. Temple, con relación al Punjab, comenta lo siguiente: “siempre con las mismas características, teniendo el poder de matar y restaurar a la vida, con el poder de la metamorfosis, de volar a través del aire, y de abrasar con su aliento”. (The Legends of the Panjab, Captain Richard Carnac Temple. Editado en Bombay, por Education Society Press. 1884.)
La serpiente tiene una relación estrecha con Krisna y el yoga, en especial con su hermano mayor Balarama, que al morir se transforma en Shesa, la serpiente masculina, rey de todos los nagas (serpientes). Por otra parte la piedra en las cenizas, es el paras, en sánscrito sparsamani, la piedra que convierte lo que toca en oro, y también se encuentra en el folklore de toda la India la piedra-serpiente, Mani, la joya fabulosa que está en la capucha de la cobra.