El sol vuelve, entre troncos reverdecidos. Deja que sus rayos se abran paso entre la escarcha de la carne.
Espera. No es el dudoso intento de soplar al oído una esperanza que resista unas brazadas más, ni la ilusión del que, rendido, se recluye en su alucinación.
Es la risa, que anhela que te alces, en un homenaje, liso y llano, a la fuerza que ahora regresa, desbordado alegre la humedad de los ojos.
Foto Jose García