Neidan

Cada forma que dibujo te persigue, intenta volver a acomodarme en tu cuerpo.
Cada trazo, diestro o dudoso, un gesto que te alumbra un instante en el aire.
Un recuerdo inexistente de ti, un recuerdo que te busca para crearte.
Aquí una línea, clavándose profundamente, se encuentra frente a su reflejo, y allá una sombra perfila el engranaje de una ingenua certeza.
Una realidad honesta y sencilla, pero el latido es tan fuerte, que parece imposible que no la alce sobre el sueño y la oscuridad.

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